Tony Betancourt y la comedia popular

GOTICAS HISTÓRICAS DE LA MEMORIA DEL TEATRO LATINOYORKINO

Por Pedro Monge Rafuls, dramaturgo cubano-neoyorquino

 

TONY BETANCOURT Y LA COMEDIA POPULAR

El Premio Nobel portugués José Saramago dijo: “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza con el olvido y se termina en la indiferencia“.

Tony Betancourt fue uno de los autores cómico más destacado en nuestro medio teatral, consecuencia de la cantidad de obras de su autoría que estrenó en New York, y por todas las obras que dirigió. También por su labor de periodista, que incluyó crónicas, en el semanario Impacto, sobre la historia de los grupos teatrales de New York de las últimas décadas del siglo XX.  

   Es justo honrar su vida dedicada al teatro, porque fue un artista muy querido; y también, porque después de cuarenta años se repone su obra “Los vecinos”. Un acontecimiento para celebrar, por raro, en el teatro de la ciudad: la reposición de una obra por un autor “latino” local, con un tema sobre la comunidad “latina”. “Los vecinos” es una comedia popular que retrata la vida de unos inmigrantes enfrentando los problemas con el “landlord” del edificio donde viven. Recuerdo haberla visto en el Centro Cultural Dominicano, en Essex Street, fundado por Mateo Gómez y Ricardo Reyes, quien dirigió la producción de “Los vecinos”. En el CCD existía una constante actividad teatral que incluía un taller de actuación, cuyos participantes actuaron en la producción del estreno junto a figuras populares de aquel momento, como Martha de la Cruz, Jorge Ross, Francisco Solís, y Séntimo. Desde entonces, la obra ha sido repuesta a través de los años por distintos grupos. En la reposición del 2019, bajo la dirección de Gustavo Peña, actúan, entre otros, Raúl Rivera, José Miguel, Minerva Tolentino y Manuela Taveras.

 Tony nació el 7 de mayo de 1921. Comenzó a escribir a los dieciocho años. Debutó como autor escénico en 1936 con El hijo del mambí, dedicada a los veteranos de la guerra de independencia cubana, pues Cuba se independizó en 1900 de España, y aquellos hechos estaban frescos aún. El 28 de mayo de 1940 en el Teatro Heredia de Banes, la ciudad donde nació, estrenó La casa de Puf. En La Habana, en 1945,  inició una carrera de libretista radial para un programa infantil. Mientras proseguía su carrera en la radio, cursó estudios de arte dramático, dirección y escenografía en la Asociación de Artistas Cubanos. Como actor se incorporó a compañías de teatro bufo que recorrían la geografía cubana. Concluyó su etapa en Cuba con una cantidad de parodias, obras bufas y satíricas, entre ellas la comedia “Música sobre ruedas”, una revista musical dirigida por él en 1953, en la cual participaron Celia Cruz, La Sonora Matancera y Daniel Santos. También escribió y dirigió “Las chicas del mambo”, en cuyo reparto figuraba el famoso Luis Carbonell. En 1961 llegó a New York. Trabajaba en una fábrica, cuando  conoció a Lilia Lazo, reconocida actriz de la TV cubana, y a su esposo, el productor Mario Agüero, y se unieron para producir el programa televisivo “Popa en Nueva York”. Fue el productor y libretista de “Santa Bárbara”, la primera telenovela realizada por “hispanos” en/de los Estados Unidos.  En 1975 estrenó “Rostros blancos”, que llegó a más de cien representaciones en el Teatro Caras Nuevas, bajo la dirección del mexicano David Zúñiga, otro artista, que como Tony, fue un pilar del teatro “latinoyorkino” del siglo XX. Tony fue un autor prolífico del teatro vernáculo “latinoyorkino”. Supo crear situaciones cómicas y personajes basándose en los inmigrantes latinos a la Gran Urbe. Murió el 8 de diciembre del 2003. 

Si no estudiamos y valoramos nuestros antecesores, sin duda, no seremos estudiados ni valorados en el futuro.

Pedro Monge Rafuls

© septiembre del 2019.

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