Una gran actriz de teatro… ¡Y más!

GÓTICAS HISTÓRICAS DE LA MEMORIA DEL TEATRO LATINOYORKINO

Por Pedro Monge Rafuls, dramaturgo cubano-neoyorquino

 

UNA GRAN ACTRIZ DE NUESTRO TEATRO… ¡Y MÁS!

El Premio Nobel portugués José Saramago dijo: “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza con el olvido y se termina en la indiferencia“.

María (Marita, o Mariíta Reid, como más se le conocía) fue una actriz española, nacida en Gibraltar, de padre inglés y madre española. De joven se radicó en New York. Era completamente bilingüe (inglés-español). Hizo su debut en la primera producción de la Compañía de Teatro Español (esta compañía no tiene ninguna vinculación con el actual Repertorio Español), cuya primera temporada fue la de 1921-1922, cuando presentó “El genio alegre” de los Hermanos Quintero. Mariíta trabajo en varias obras de dicha compañía, y se dijo que su interpretación en “Malvaloca” fue estupenda. Se dice que era una actriz portentosa, y muy versátil, actuando en tragedias y comedias; en obras clásicas y contemporáneas del teatro hispano (recuérdese que a lo que hoy llaman “latino”, en los años anteriores a la década de 1970, se le decía “hispano”. Ambos gentilicios incorrectos, si se analiza su etimología). Buscando ampliar sus talentos artísticos, Mariíta se unió a una compañía de operetas y zarzuelas, dirigida por el famoso barítono Fortunio Bonanova (1895-1959), considerado por el novelista y crítico de cine, Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), como el mejor actor secundario del cine de su tiempo. En los primeros cincuenta años del siglo XX, las zarzuelas, sobre todo traídas por los españoles, realizaban temporadas en New York. Luego (valga la nota): en los años sesentas del mismo siglo XX, el productor cubano Joseph Bovantes, montó varias zarzuelas en grandes teatros de New York y New Jersey, con figuras cubanas del género “zarzuelesco”. Mariíta actuó en Broadway, en obras como “In the Summer House” (1953) de Jane Bowles (1917-1973), dirigida por José Quintero (1924-1999), el director panameño, quien, con sus direcciones en Broadway, hizo famoso al gran dramaturgo estadounidense Eugene O’Neill (1888-1953), después que este había decaído en el teatro. Quintero también fue co-fundador de Circle in the Square. O sea, Quintero es pura historia del teatro “latinoyorkino”; al que debemos acercarnos bajo varias perspectivas. A la dirección de Quintero, también se debe el éxito de la producción de 1952 de “Summer and Smoke” de Tennessee Williams, que hizo famosa a la actriz Geraldine Page.

  Volviendo a Mariita Reid, también actuó, con reconocimiento, en otras producciones de Broadway como: “Come Share My House” de Theodore Apstein (1918-1998) y “A Touch of Magic”. También trabajó en el cine y la televisión estadounidense. Mariíta fue esencial en el desarrollo del teatro hispano. Mucho más adelante de su aparición; todavía en los 40s y los 50s, aún su presencia era señera, pues ella fundó y dirigió la Compañía Española Mariíta Reid. Años después, otra española fundó un grupo de teatro, colaborando ampliamente con el teatro “latinoyorkino”: Luz Castaños, con Gilberto Zaldívar y René Buch, comenzaron el actual Repertorio Español. Luego, Luz, sola, fundó Nuestro Teatro en 1972. La época de Mariíta correspondió con otro hecho histórico, pero este político: muchos españoles republicanos se refugiaron en New York, coincidiendo con una gran emigración puertorriqueña. Por lo tanto, los 20’ y los 30’ fueron trascendentales en la historia del teatro “latinoyorkino”, no sólo porque existían actrices como Mariita Reid, y actores como el cubano Edelmiro Borrás, el que fue considerado “El Padrino del Teatro Hispano”, y de quien me ocuparé en algún momento. Era época en que esos actores lograban mucho prestigio y atraían gran público. Además, el teatro hispano era importante porque se presentaban buenas obras y zarzuelas, y porque las obras se presentaban en grandes teatros donde las producciones eran posibles por sus éxitos económicos. Por ejemplo, en 1928, Mariita Reid trabajó en la Compañía de Narciso Ibáñez Menta, que se presentaba en el Park Palace en la calle 110 y Quinta Avenida. Y luego de presentarse allí, la compañía viajaba a New Jersey, a Newark y Patterson, donde la esperaba mucho público teatral. Las diversas compañías de entonces, también trabajaban en el famoso Apollo, de la calle 125.

  En esa época se realizaban muchas producciones; sin embargo, se llevaban a cabo por sólo una función. Tal como, lamentablemente, sucede en la actualidad en la mayoría de los teatros latinos. Pero, no siempre fue así: en la mitad de la década de los cuarenta, surge un acontecimiento trascendental, que cambio, por muchos años, hasta los ochentas o noventas al teatro latino: el actor dominicano Rolando Barrera fundó el Grupo Futurismo, que comenzó a hacer cuatro funciones los fines de semana, un hecho revolucionario. El Grupo Futurismo presentó, entre otras obras, “Casa de muñecas” de Ibsen, y piezas del mismo Barrera, que era dramaturgo. Es una lástima que en la actualidad no se sepa dónde están esas piezas. Quizás alguien interesado en LA MEMORIA HISTÓRICA DEL TEATRO, o particularmente: en la Memoria histórica del teatro dominicano, se dedique a buscarlas y a rescatarlas, casi cien años después. Este Grupo Futurismo tenía la suerte de poder pagar la renta del Teatro Master en la calle 103 y Riverside Drive. Debido a las presentaciones del Grupo Futurismo el Master se dio a conocer como el centro del teatro hispano en New York, durante las décadas de 1940 y 1950. Ojala también se pidiera el permiso a la ciudad, y se implantara una tarja en el lugar donde estuvo tan importante teatro, y centro cultural hispano/latino de New York. Sería una manera de rescatar y salvar la memoria de nuestro teatro y de nuestra verdadera cultura. Al mismo tiempo que de comenzar a hacer visible los valores de nuestra comunidad.

(Muchos de los datos sobre Mariita Reid fueron tomados de “TEATRO: Hispanic Theatre in New York” by Pablo Figueroa. Presentado por Off Off Broadway Alliance y El Museo del Barrio, con motivo de una exposición de diseños de vestuarios y escenografías del teatro hispano, en 1977, organizado por la puertorriqueña Elsa Ortiz Robles, otra figura imponderable de nuestro teatro, y presentado en El Museo del Barrio).

Tengamos presente: si no estudiamos y valoramos nuestros antecesores, sin duda, no seremos estudiados ni valorados en el futuro. 

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