García Oliva: Sobre el inolvidable Tropicana, paraíso bajo las estrellas

ASÍ NACIÓ, EL PARAÍSO BAJO LAS ESTRELLAS: TROPICANA por Manolo García Oliva 

(La fuente de las musas” del escultor italiano Aldo Gamba)

LOS INICIOS

El más legendario de los cabarets cubanos, está lleno de historia y glamur, ubicado en una antigua casona del reparto Buena Vista, en el municipio de Marianao, conocida como Villa Mina, por el apodo de su propietaria Guillermina Pérez Chaumont, llena de árboles  frondosos, palmas reales, mamoncillos, mangos, cedros además de una espectacular belleza tropical y con un espacio que de 36,000 metros cuadrados, fue lo que  llamó la atención del empresario cubano Víctor de Correa, alquilando la propiedad a doña Mina, y mudando su compañía de cantantes, bailares y músicos, y convirtiendo la mansión ubicada en el inmueble como centro nocturno, brindando la mejor comida y entretenimiento de su época.

También sus socios en esta aventura, Rafael Mascaró y Luis Bular, tendrían a su cargo las operaciones del casino, situado en el comedor de la mansión, y ya establecidos los tres, el nombre original que poseía el inmueble: “El Beau-Site”, pasó a ser “El Tropicana”, por sugerencia de productor artístico y coreógrafo Sergio Orta, quien basó el nombre por la pieza homónima del compositor Alfredo Brito, y que junto a su orquesta y a la de Eliseo Grenet, fueron las primeras en amenizar los espectáculos del centro nocturno, que es inaugurado el 30 de diciembre de 1939.

EL RENACIMIENTO

(Salón Arcos de Cristal del Cabaret Tropicana 1952)

También en aquel momento Martin Fox (último propietario de Tropicana, hasta el 31 de diciembre de 1958), alquila una mesa de juego en el casino y con los años, se pone a coquetear con la mafia y logra hacerse con el arrendamiento del cabaret. En 1950 comienza a darle una nueva imagen al inmueble, contrata al famoso arquitecto cubano Max Borges, Jr., quien crea el salón Arcos de Cristal y el Paraíso Bajo las Estrellas, con capacidad para 1700 personas y es inaugurado el 15 de marzo de 1952,

Después de esto todo es historia, “Tropicana”, se convierte el  ombligo del espectáculo cubano, y por ende donde todo artista de postín deseaba presentarse.

SUS ESTRELLAS, SERGIO ORTA Y RODNEY

Sergio Orta, se mantuvo al frente del espectáculo  del cabaret, hasta 1954 (pasando posteriormente a Sans Souci), y es cuando Martin Fox decide contratar al Roderico Neyra, el famoso Rodney, que pondría la cereza al pastel, convirtiendo con sus fastuosas producciones copadas de hermosas mujeres, y nombres sobresalientes del espectáculo en el número uno del arte nocturno habanero.

Y de aquí en lo adelante una lista interminable de figuras pasaron por las pistas del cabaret de Marianao: Nat King Cole, Josephine Baker, Sarah Vaughn, Sammy Davis Jr., Marian Anderson, Liberace, Maurice Chevalier, Tongolele, Libertad Lamarque, Carmen Miranda, Lucho Gatica, Pedro Vargas, Los Chavales de España (quienes permanecieron cuatro años); Lola Flores, Sara Montiel, Xavier Cugat, Daniel Santos, Rafael Hernández, Mirta Silva, Ruth Fernández, Alfredo Sadel, Yma Sumac, Rita Montaner, Olga Guillot, Celia Cruz, Bola de Nieve, Benny Moré, Rosa Fornés, Amalia Aguilar, La Sonora Matancera y Armando Romeu hasta componer una interminable lista.

LA VENUS DE TROPICANA Y LA FUENTE DE LAS MUSAS

Siempre ha habido discrepancias, sobre quien fue la modelo de la bailarina de ballet que identifica el cabaret Tropicana. Resulta que el 1952 la artista cubana Rita Longa, fue comisionada para tal tarea, la cual se emplazaría en un lugar destacado del legendario cabaret. ¿A quién tomó Rita cómo modelo? Pues resulta que en 1948, la película inglesa “The Red Shoes”, fue todo un éxito a nivel mundial, lo recordó y se basó en su protagonista Moira Shearer.

En 1953, Martín Fox, adquirió una magnifica pieza escultórica titulada La Fuente de las Musas o La Danza de las Horas, de la autoría del artista italiano Aldo Gamba, por diez mil pesos, y que fuera parte del desaparecido Casino Nacional a mediados de los años cuarenta, para situarla también en un lugar de privilegio en sus predios.

(El escultor Tony López junto a la estatua que ejecutara a Leonela González en 1956)

Pero en 1956, otro escultor cubano decidió hacer su propia versión de la venus, tomando como modelo a la bailarina y estrella de Tropicana, Leonela González, y no sabemos que ha sido de esta estatua, pero de que existe, existe, y para muestra un botón, sino disfruten de la foto de la página.

NAT KING COLE

(Nat Kit cantando en el Cabaret Tropicana de La Habana)

El ídolo de la voz de terciopelo, Nat King Cole, visitó Cuba en tres ocasiones: 1956, 1957 y 1958, para sus presentaciones en   Tropicana, en la última ocasión grabó su primer vinilo en castellano, para discos Panart concesionaria de Capitol Records, bajo la dirección musical de Armando Romeu, y donde destacan temas como: Quizás, quizás, quizás de Osvaldo Farrés; Noche de ronda de Agustín Lara; El Bodeguero, de Richard Egües y Tú mi delirio, de César Portillo de la Luz.

Después de este arduo día de trabajo y de grabación y ensayos musicales, el convite no se haría esperar y finalizó con una comida en La Bodeguita del Medio, donde la historia da fe con una foto en ese lugar tan famoso de La Habana Vieja, con el equipo artístico, Nat, su esposa y su empresario cubano, Martí Fox.

(Emblemática estatua original de Rita Longa, y basada en la bailarina británica Moira Shearer, 1952)

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