Los premios ATI por Rómulo Páez

LOS PREMIOS ATI 

Por Rómulo Páez

El miércoles 27 de marzo asistí al evento de los premios ATI en el Julia De Burgos Latino Cultural Center. Mientras observaba las expresiones de alegría de todos los que nos encontrábamos, porque yo también la tenía, se me vino a la mente lo del trabajo. Pero no el trabajo en donde afanamos para ganarnos el pan, sino el trabajo que lleva el de organizar un festival, una entrega de premios o cualquier otro evento cultural.

Eso que acabo de mencionar es más drástico si nos ponemos a pensar, y aquí específico, cuando nos referimos a los eventos organizados y realizados por las minorías, que en muchos de los casos no cuentan con recursos financieros suficientes y los dirigentes tienen que ingeniárselas por medio de sus habilidades para convocar a seguidores que crean en ellos y les den su respaldo. Muchas veces ignoramos por las que pasan esos líderes para presentar sus eventos que nos honran con sus premios y agasajos. Gente que está dispuesta a dar su tiempo, su tranquililidad en pro de organizar esos eventos que nos motivan a continuar con nuestras inquietudes artísticas.

Por otro lado ¿Qué artista no está consciente, gustoso, orgulloso de participar en ellos? Traigo esto a colación porque a pesar de saber lo importante de estos eventos, muchas veces se nos olvida, y no por mal agradecidos, que quede bien claro, sino porque se nos hace trivial que esos eventos se realicen cada cierto tiempo y los dejamos pasar desapercibidos, para solo volvernos a recordar de ellos cuando vemos la propaganda, el jaleo de la preparación del siguiente o de los siguientes que están por llegar, y hemos hecho algún trabajo que nos parece que vale la pena que seamos tomados en cuenta. Es cierto que al llegar el día con toda nuestra sincera honestidad damos las gracias a los organizadores, a los que nos han apadrinado y hasta a nuestros familiares, y con mucha razón, debemos ser agradecidos. Luego hasta el siguiente año, cuando tengamos un reencuentro tan chévere como éste de este año.

En este punto me quiero referir a lo que he observado en la organización de los premios ATI desde afuera, como también lo he visto en otras organizaciones que entregan premios  en esta ciudad del mundo, lamentablemente no he podido asistir a ellos. Ignoro como funcionarán internamente en sus trabajos, solo me remito a lo que he podido apreciar en los medios. Por ejemplo, en la promoción de los premios ATI desde hace meses vi a través de facebook, supongo que en otras redes también lo venían haciendo, cómo insistentemente se nos invitaba a asistir al espectáculo dándole importancia a los trabajadores del teatro y de la importancia del día del teatro como un homenaje consagrado a sus trabajadores, a la gente dedicada a esta área de las artes, el teatro a: actores, directores, cantantes, bailarines, dramaturgos, escenógrafos, luminotécnicos, sonidistas, críticos, ayudantes y muchos trabajadores que en este momento se nos escapa. Eso me decía que sus organizadores guiados por J.J. Franco venían haciendo un trabajo arduo y continuo con el fin de poder presentar el día 27 de marzo un evento que tuviera éxito.

Como he dicho al comienzo, una vez en las butacas del Julia De Burgos Latino Cultural Center, además de haber estado pensando en lo que ya les he mencionado, pude disfrutar de los resultados del trabajo realizado con meses de anterioridad por J.J. Franco y su equipo: la organización del evento, la continuidad de lo programado sin baches, la emoción tanto al entregar como al recibir los premios los galardonados, la entrega de placas por sus méritos a tres personalidade del teatro hispano neoyorkino y para finalizar la despedida que más alegre no se podía esperar: comida, música, brindís, intercambio de información entre el público asistente, saludos, cononocer a nuevos colegas, hablar de los futuros proyectos, etc.

En una nota como esta es un compromiso dar los nombres de todos los ganadores y especificar las áreas en que se los ganaron porque se nos podrían escapar nombres y mejor no caer en tentación. Sin embargo, quiero llamar la atención y destacar los nombres de las tres personalidades a quienes se les otorgó placas por sus servicios y dedicación al teatro hispano en Nueva York y por ende en los Estados Unidos. Esas condecoraciones son muy bien merecidas, porque en cierta manera las dos actrices: Vivian de Angelo, Uruguay; Cecill  Villar, Ecuador y el actor Juan Villarreal de Argentina han sido tres entre los tantos profesionales del teatro latinoamericano que nos han abierto el camino a los que seguimos sus ejemplos en esta nación. Muchas felicitaciones a los tres y muchas gracias por lo que han aportado al teatro hispano en los Estados Unidos.

Felicitación a todos los ganadores del premio ATI. Y muy especiales felicitaciones a J.J. Franco y su equipo por la calidad de evento que nos proporcionó.

R.P.C

03-28-2019

(Las fotos utilizadas fueron tomadas por Rómulo Páez)

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