“Callbackseries” de Teatro Círculo se impone

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El programa “Callbackseries 2015”, que propone ser un foro para que producciones de artistas independientes que han sido presentadas en funciones limitadas tengan una segunda oportunidad de presentarse, ha sido un gran acierto de Teatro Círculo. Gracias a esta iniciativa, ésta temporada hemos podido disfrutar de tres magníficos unipersonales: “Fucking Cold” de Nivia Marrero Rolón, “Láyel” de Joselo Arroyo y “El gran final” de Ricardo Santana Ortiz , tres nuevas voces de la dramaturgia puertorriqueña que resonarán por bastante tiempo en estos lares. Tres propuestas que traen nuevos aires dentro de la dramaturgia latinoamericana ya que su temática es más bien “universalista” que “regionalista”. El refrescante trabajo de cuatro directores y tres artistas escénicos muy bien enmarcados en la muy eficiente escenografía de Omaya Garriga Casiano, donde la intensidad de los protagonistas bajo los rayos de luz diseñados por María Cristina Fusté casi nos embrujaban, demostraron que Teatro Circulo no se equivocó para nada en regalar a la audiencia de la ciudad una segunda oportunidad de apreciar los logros de estos artistas, a quienes me hubiera gustado abrazar y besar en persona como muestra de agradecimiento pero no podía quedarme toda la tarde allí esperándolos, en otra ocasión será.image
Con un introito de mímica muy bien coreografíada y con excelente música compuesta por Rody J. Huertas Ostolaza, OMAYRA GARRIGA CASIANO se apodera de la escena en “Fucking Cold” bajo la dirección de la propia escritora de la pieza NIVIA MARRERO ROLÓN. En éste introito, Garriga Casiano, quien también hizo la coreografía, nos plantea, con mucho garbo, que es lo que antecede y lo que viene en la historia, la despedida de las raíces y llegada a otro país donde hasta el clima nos reafirma lo distante que estamos de la raíz. La historia, bajo la batuta de Marrero Rolón, nos relata el proceso de abandono, aculturación y asimilación del emigrante en ésta nación, con una buena buena dosis de humor donde hasta las desgracias de su protagonista arrancan nuestras carcajadas. La directora hizo que su protagonista disfrutará de cada centímetro de la escenografía muy bien diseñada por ella para el espectáculo, el abrir y cerrar la pieza con movimientos rítmicos fue uno de sus grandes aciertos. EDNA LEE FIGUEROA sabe que la verdadera actuación está manifestada en la mirada y ella sabe usar sus miradas como pocos saben hacerlo. A través de sus ojos, enmarcados en espejuelos, Figueroa saca a borbotones el alma y total esencia de “Láyel” de JOSELO ARROYO. La historia, que a simple vista presenta la tradicional historia de la chica tímida, tipo “Ugly Betty” que sueña con un amor platónico, se apodera tanto de nosotros que pasa de la total comedia al inesperado suspenso tenso donde uno hasta teme por la vida de la protagonista a pesar de las nerviosas risas que nos sigue provocando. Como resultado de un ritual mágico, el amor toma forma de espíritu y se apodera de ella y Edna Lee, que dirigió la pieza junto a KARINA CASIANO, magistralmente logra convencernos de que el espíritu realmente ha tomado vida propia, la dirección cuidó mucho las transiciones del personaje, movimientos escénicos y manejo de utilería, dicho sea de paso, Figueroa nos recordaba el capítulo de “Respect for Acting” de Uta Hagen donde ésta enfatiza el que le demos valor a la utilería en escena al extremo de crearle una sub-historia y la pasión y disfrute de “props” en escena por la Láyel de Edna Lee, no tiene precio. El final de la primera edición del “Callbackseries de Teatro Circulo” no podía tener mejor título que el utilizado por RICARDO SANTANA ORTIZ para su propuesta “El gran final”, porque ese fue el final que se merecía este espectáculo. Santana Ortiz, con mucho aplomo, profesionalismo y gran histrionismo interpreta la transgénero Cautiva Rexach, y lo que en cualquier otra mano, sobretodo en esta ciudad, se hubiera convertido en un chiste vulgar, chabacano y mediocre, bajo la dirección de su propio autor, se convirtió en toda una lección de humanidad, aceptación y hermandad. El teatro social, tan escaso por estos lares, se apoderó, entre risas y sonrisas, con esta propuesta que a través de la historia de una transgénero que tiene que dejar su identidad para poder ser respetada como testigo en un juicio, nos abofeteó con varios males que reinan en nuestra sociedad peores que el transgénero, como lo son: la corrupción judicial, el incesto, la violación, el fanatismo religioso, la prostitución, las drogas, el crimen, la familia disfuncional, y la falta de valores, entre otros. Felicidades a Teatro Circulo y a su director, JOSÉ CHEO OLIVERAS, por la iniciativa de este “Callbackseries” y esperamos siga con la misma calidad en las próximas ediciones. ¡Bravo!

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