Rómulo Páez sobre “Matar a un hombre”

“Matar a un hombre” de Miguel Terry Valdespino

Por Rómulo Páez 

    Confieso que me ha costado mucho escribir este artículo y más el publicarlo. La razόn por qué me ha costado mucho, es porque considero que escribir una nota sobre arte, y en este caso, específicamente sobre una obra de teatro, me es muy delicado. Considero que lo que se comenta en una nota, artículo, reseña aunque sean medios diferentes sobre determinado evento, es una opiniόn personal. Es la visiόn y sentir del que la escribe independientemente a lo que opine el conglomerado. Por otro lado porque el objetivo de un crítico, comentarista o como se quiera llamar al que ejerce esa funciόn debería ser el de orientar al espectador al proporcionarle conocimientos con su opiniόn acerca de la obra comentada. Por supuesto que la crítica también va dirigida al o a los artistas creadores de la obra. Pero la crítica debe estar acondicionada a los resultados objetivos del trabajo presentado, aunque se sea o no amigo de los artistas.  

    Hay que estar claro que la crítica es importante para los artistas. Que todos los creadores la desean obtener al presentar sus trabajos. Pero ojo, la crítica no es para envanecer al creador sino para orientar al espectador, para educar al espectador, para ayudar al espectador a ser pensante, para hacerlo que sea más exigente con los artistas a la hora de presenciar sus obras. En el caso del artista la crítica debería servirle como un medio para recapacitar y evaluar su trabajo. Si la crítica le favorece alabado sea, pero la meta de una crítica está supuesta a guiar a los espectadores en primer lugar. Desde esta perspectiva he roto mi negativa a escribir y comentar sobre teatro, y me he atrevido finalmente a publicar esta nota. No estoy seguro que lo vuelva a hacer.

    El viernes 10 de agosto asistimos al Comisionado Dominicano de Cultura para presenciar el estreno de la obra de teatro MATAR A UN HOMBRE escrita por Miguel Terry Valdespino. Dirigida por Jorge Núñez Pascual y con las actuaciones de Ingrit Pérez interpretando al personaje de la Mujer y Jorge Núñez Pascual como el asesino. La producciόn estuvo a cargo del TEATRO ECO. Una nueva compañía teatral que hizo su debut con la presentaciόn de MATAR A UN HOMBRE.

    El tema de la obra, o mejor dicho de la comedia gira en torno a un asesinato. Una mujer busca los servicios de un asesino supuestamente para mandar a liquidar a su hombre del que está enamorada. Pero al final descubrimos que en realidad a quien ella quería matar era al hombre, al asesino, y no a su amante o esposo.

La puesta en escena fue realista. La escenografía diseñada por Jorge Núñez representaba un pequeño cuarto con una ventana al fondo. Daba la impresiόn que la ubicaciόn espacial de la escena fuera un sόtano porque había una escalinata que conducía al centro de la escena a partir de la puerta de entrada. La mujer tenía que bajar o subir. En el pequeño espacio entre la escalera y la pared estaban colocadas sillas, un escritorio y algunos otros elementos, dejando espacio para el desplazamiento de los actores. Las luces dieron un ambiente de claridad en el primer plano y así destacar las actuaciones. En el sonido, a cargo de Luís Sosa se utilizό una pista con música popular que contribuyό a resaltar la ubicaciόn del entorno social al que pertenecían los personajes y también a captar el momento temporal de la obra. El vestuario fue confeccionado por Pérez, igualmente estuvo al servicio del momento temporal de la obra.

    En la direcciόn observamos que aunque la obra es una comedia o como diría Fernando de Rojas, una tragicomedia porque al final hay un asesinato en escena, Núñez Pascual a nuestro entender le dio un carácter de realismo a la obra y muchos de los momentos jocosos se perdieron, a pesar de que hubo momentos en los que oímos algunos diálogos felices. También en la utilizaciόn espacial del escenario observamos que el director se abocό a los desplazamientos de los personajes solo en el primer plano y no marcό desplazamientos contrastantes hacia el segundo y tercer  plano del espacio escénico. Solamento una o dos veces se valiό de desplazamientos con el asesino hacia el fondo del escenario por la necesidad de tener que justificar los diálogos referidos a la ventana y las dos o tres veces que la mujer se desplazό al bajar o subir la escalera.  La utilizaciόn solamente del primer plano obligό a que los desplazamientos de los personajes se repitieran entre la silla y el escritorio. Respetamos la decisiόn del director pero creemos que con desplazamientos más abiertos a lo largo y ancho del escenario la obra habría ganado.

Las actuaciones obedecieron a un montaje realista. Aunque la comedia tiene elementos de coincidencia con el realismo en donde pueden existir momentos cόmicos, el trabajo actoral en una comedia es diferente al trabajo actoral en una obra realista porque son géneros diferentes. No habíamos visto actuar nunca a Núñez. En su interpretaciόn del asesino observamos buena dicciόn, una lograda impostaciόn de su voz, pero a nuestra manera de ver no logrό producir la metamorfosis que se requiere en la interpresaciόn de un personaje. No vimos la caracterizaciόn del actor en un bandido de la talla del asesino. Las transiciones fueron realizadas mecánicamente, les faltό la proyecciόn interior del personaje. Es nuestro humilde punto de vista. En la actuaciόn sea interpretando a un personaje de comedia o a uno del drama, el trabajo del actor es darle vida al personaje, que dé la sensaciόn de realidad.  En cuanto a Ingrit Pérez ya la habíamos visto en anteriores trabajos. Creemos que los nervios le jugaron una mala pasada. Sin embargo, el trabajo de un actor se puede medir a través de su interpretaciόn, sus desplazamientos, sus reacciones emotivas y su expresiόn en el rostro y la expresiόn corporal. Por lo tanto pudimos captar en su trabajo actoral los mismos resultados de interpretaciόn que le señalamos a Núñez. Hemos visto trabajos anteriores de Ingrit Pérez y sabemos de sus buenas condiciones como actriz.

    Es importante señalar que en una buena comedia el diálogo está escrito para causar la risa, independientemente de que el trabajo actoral se haya producido satisfactorio o no, si el  diálogo está bien dicho el espectador lo entiende y se logra el efecto buscado por el comediόgrafo al escribirlo y logra su efecto ante el espectador.

    Creemos en la seriedad del trabajo realizado por los componentes de la nueva compañía  TEATRO ECO. También sabemos de los sinsabores que se producen al arriesgarse a crear arte. Por lo tanto los comentarios hechos a MATAR A UN HOMBRE han sido con el mejor deseo de que ellos sirvan positivamente. Pensamos que se podría mejorar para prόximas funciones porque la obra y el esfuerzo realizado por los componentes del TEATRO ECO lo merece.                                                                                                                                   R.P.C.                                                                                                                                                               15/08/2019

 

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