Un éxito la Caperucita de Teatro SEA

(Tom Schubert, Lina Sarello, Paola Poucel, Indra Palomo)

Me sentí muy feliz y honrado de haber asistido al estreno de “La verdadera historia de Caperucita” en Teatro SEA, el 4 de marzo, ya que fue dedicado a la memoria de una de las pioneras del teatro latino de Nueva York, MIRIAM COLÓN, qué pasó a mejor dimensión el día anterior. Qué tributo a su nombre, porque este estreno mejor no pudo estar. “La verdadera historia de Caperucita” es la nueva y sensacional propuesta de teatro infantil que puede ser disfrutada por el público en general. Es una adaptación de “La Caperucita Roja“, una versión producida por la compañía en el 2000, del mismo autor y director; MANUEL ANTONIO MORÁN. No pudimos ver la versión original pero esta nos parece que es un gran “upgrade” de aquella, con elementos actuales del diario vivir como lo son la tecnología, las comunicaciones y la dependencia de estas en nuestras vidas. Ver a Caperucita con un celular puede escandalizar a los puritanos pero a la nueva generación infantil le parece de lo más natural y máxime cuando la misma propuesta tiene una campaña, lanzada por la abuelita de “No phone day”. Como dato curioso en un momento que la historia estaba avanzada, suena un teléfono y uno de los niños cerca de mi, gritó “no phone day”, igual creo que saldrán pidiendo zanahorias por el énfasis que le han dado en la producción de que las comamos porque no solo son buenas para la salud sino también para nuestro estado emocional, nos hace alegres/felices. Y nadie se cuestionara que el color del conejo sea naranja, ya que ese color es el pan nuestro de cada día en las noticias y las comunicaciones, claro que acá es por comer solo zanahorias que se ha heredado el color. Tanto el libreto como la dirección fueron bien cuidados por Morán, quien utilizó, sabiamente, hasta los telones que componían la escenografía. Al mejor estilo de las clásicas historias de Disney se proyecta el título de la pieza combinado con música y una animación con pajaritos y flores, muy bien lograda por JOSÉ LÓPEZ también responsable del diseño de la escenografía y los títeres, tres cartas de triunfo al comienzo de la obra. El arte proyectado es original del director y actor GEORGE RIVERÓN, quien debutó como asistente de dirección en Teatro SEA con esta producción. Todo el principio de la producción nos daba la impresión de estar viendo una película 3D.

(Paola Poucel – Indra Palomo)

INDRA PALOMO logra mantener durante la puesta en escena el encanto de su personaje, es una delicia oírla cantar y tiene el don de seducir a los niños y acaparar su total atención. La actriz logra muy bien la dualidad de narradora – intérprete. Como narradora, entra y sale de la historia, con fácil manejo y gran garbo. PAOLA POUCEL, le imprime a su interpretación una ternura que casi nos recuerda un anuncio de un suavizador de ropa, y lo hace tan natural que le creemos totalmente esa ternura y ese calor de madre que le entrega a su hija, Caperucita. En el momento en que la hija le enumera las cosas que heredó de su personalidad está lleno de una mágica chispa magnética que nos deja ver la gran química que desarrollaron las actrices durante el montaje.

TOM SCHUBERT como el Lobo y como Señor Conejo dejó comprobado que tanto un disfraz como un títere pueden tomar vida propia si están manejados por un buen intérprete que cree en lo que está haciendo en escena. Su articulación se desdobla en los más variados matices imaginables y no necesitamos ver su rostro porque Schubert hace de la máscara que está usando, su propia cara y el trabajo corporal/coreografico en sus desplazamientos son dignos de los más calurosos aplausos.

LINA SARELLO definitivamente, como suele decirse, “se roba el show”. La picardía y jocosidad con la que desarrolla su interpretación de abuela es bien convincente, Sarello se desdobla totalmente y a través de ella vemos fielmente el gran personaje creado por Morán y el mejor planteado en toda su historia, con el que deja ver que verdaderamente conoce a las abuelas latinoamericanas que no distan mucho de todas en general. Lina supo sacarle el jugo a todas esas minuciosas características con las que Manuel definió este personaje, a tal extremo que nos atreveríamos a señalar que la producción debió llamarse “La verdadera historia de Caperucita y su abuela armada”. No dejen de ver esta producción apta para todos los públicos y el bonito mensaje que nos da, lo atesoraremos para siempre.

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