Ingrid Bergman en la “Sonata de otoño” por Rómulo Páez

INGRID BERGMAN EN LA SONATA DE OTOÑO (AUTUMN SONATA) de Ingmar Bergman                                       

    Antes de iniciar mi comentario sobre la actuación de Ingrid Berman en Sonata de otoño quiero especular un poco sobre mis razones de seleccionar a la actriz principal en vez de hablar de la película. Mi razón es que admiro el arte de la actuación. Creo firmemente que ser actor es una de las artes más sublimes, sin quitarle el valor y honor a todas las demás artes, ya que todas son sublimes, pero el ser actor, lleva intrínsico algo que en las demás artes, a excepción de la danza, no se encuentra, y ese algo es que el único instrumento que maneja el actor para expresar su arte es su cuerpo.

    Permítaseme decir, que aunque el arte de actuar es grandioso, no por eso todos los que se dedican a la actuación tienen el mismo nivel en cuanto a categoria como artistas. Los hay buenos, regulares, del montón y los que se destacan como verdaderos artistas. ¿Por qué señalo niveles? Porque es la realidad. El arte de la actuación es el de crear seres vivos, personas vivas en escena que nada tienen que ver con la  personalidad del actor que los crea. El actor en cada personaje que interpreta o crea tiene que demostrar su versatilidad como intérprete. Y eso se debe a que cada personaje que el actor crea, es un nuevo ser a quien le da vida, es un nuevo hijo, y nuestros hijos ninguno es copia del otro, todos tienen personalidades y actitudes diferentes. Díos proteja a esos actores que saben parir personajes porque esos son artistas.

    Hay otro elemento que podríamos discutir al hablar de la actuación, es el que algunos interprétes crean un personaje para toda su carrera artística, un tipo de personaje que los identifica, inmortaliza, llegándo sus personajes a universalizarse. Esos actores le dan a su personaje una sinceridad emocional, le crean un tipo que lo caracteriza como personaje, y lo humanizan a tal extremo que sus personajes llegan a convertirse en un símbolo y hasta como un ícono para la humanidad. Pero siempre serán el mismo personaje. No podríamos imaginarnos a esos actores interpretando a otros personajes con el mismo resultado que lo podrían hacer los actores con versatilidad. Esos actores con sus personajes podrían finger, o en el caso más claro, satirizar y personalizar otros personajes, pero siempre serían el mismo personaje que han creado, y el personaje asume la responsabilidad de interpretar al que supuestamente ha querido representar el actor, pero nunca con la intensidad que le da el actor versátil.

    Otro ingrediente que se tiene que tener en cuenta en nuestros días es la tecnologia. El actor no solo actúa en el teatro cara a cara con el espectador. La radio, la televisión y el cine son medios en los que el actor se ha abierto campo. Pero cada medio tiene sus reglas y el actor tiene que adaptarse a sus reglas. No es lo mismo actuar en teatro, por ejemplo, que hacerlo en cine. Los medios son diferentes por lo que el actor tiene que asumir la responsabiliad de adaptarse a cada medio. Lo que para el teatro podría ser natural para el cine es antinatural o viceversa. A veces nos ocurre que nos decepciona aquella actríz o aquel actor que nos fascina en el teatro cuando los vemos en televisión o el cine, o al contrario, cuando vemos en el teatro a alguna actríz o actor de televsión o cine que nos apasiona porque los sentimos falsos en sus actuaciones. Eso se debe a que no dominan los medios, bien sea el de teatro o posiblemente el de cine y televisión. ¡Qué difícil es ser un actor artista! Que tenga la versatilidad para afrontar la actuación como una creación y no sea solo un imitador de personajes en cualquiera de los medios en que tenga que actuar.

    Ahora entremos en la Sonata de otoño (Autumn Sonata) de Ingmar Bergman. Mi objeto no es hablar de la película sino de la actuación de Ingrid Bergman al encarnar a Charlotte, una pianista famosa que ha descuidado a su matrimonio incluyendo a sus dos hijas por el éxito como intérpre de música clásica. No podemos olvidarnos de Liv Ullmann que al igual que Bergman tiene una exquisita actuación. Me imagino cómo sería el placer sentido por Ingmar al dirigir a estas dos actrices. Porque les cuento que no hay cosa tan maravillosa para un director que el poder tener bajo su dirección a actores con talento.

    En Sonata de otoño de lo primero que nos enteramos es que Eva la hija mayor de Charlotte es incapaz de amar. Luego al Eva enfrentar a su madre nos informamos de por qué su conducta. Resulta que Charlotte fue incapaz de darle el amor que como madre debíó haberle proporcionado a la hija. En la disputa sale entonces a relucir el trauma que Eva desde niña arrastró al sentirse aterrorizada por la conducta de la madre. Sin embargo el comportamiento de Eva con los que la rodean es distinto al de su madre. Ella aunque no ama a su esposo, le tiene el afecto de un buen amigo y a su manera lo quiere, además, rescata del hospital a su hermana menor que es incapacitada y se la trae a vivir con ella. Hechos estos que muestran que Eva es una mujer sensible y que aunque tiene problemas llamémoslos psicológicos, tiene para sus parientes un comportamiento de afecto y amor que no tiene Charlotte.

    Charlotte es una mujer calculadora, egoista, excéntrica que solo ha estado preocupada por su trayectoria como artista. Ella es una mujer de mundo que ha aprendido a comportarse hipócritamente para subsistir sin importarle los resultados que puedan causar su comportamiento ante los demás. Que cree que el afecto se puede sustituir con palabras lindas, rimbombantes aunque no transmitan el afecto sincero del amor y la pasión hacia los demás. Son palabras que por muy bellas que suenan no significan nada expresadas por ella. Una prueba la podríamos encontrar en la escena con Halba, su hija inválida. Momentos antes de entrar a verla a su cuarto le ha reclamado a Eva por qué no le informó que Halba estaba con ella, por lo que Eva le respondió que si se lo hubiese dicho, ella no habría venido a visitarla porque no la queria ver. Sin embargo cuando se presenta ante la hija incapacitada, vemos como finge descaradamente ante la hija acariciándola y diciéndole palabras aparentemente afectuosas para salir del atolladero pero que en ella suenan falsas, carentes de emoción sincera como nos lo muestran las tomas de close ups, -en una estupenda actuación de Bergman- a Charlotte en donde se observa la falsedad y la falta de sinceridad en su rostro al hacerle cariño a la hija.

    Posteriormente Charlotte en un acto de catársis se confieza ante Eva y le deja saber de su experiencia cuando niña. Lo primero que le da a entender es que ella también fue una niña carente de amor. Y sumida en los recuerdos de su niñez llega al extremo de confesar que no recuerda los rostros de nadie, incluso el de su madre, lo que nos da a entender por qué ella en su comportamiento de madre no tuvo los mecanismos de amor materno. Y siguiendo su catársis confiesa que para combatir su soledad lo que encontró a mano fue la música. Por otro lado en algún momento deja saber que no quiso asumir el papel de madre y por eso cayó en el error del cual es acusada por Eva, y para concluir en un acto de arrepentimiento, -pensamos hasta qué punto podría ser sincera- finalmente le pide a Eva que la ayude…Pero Eva calla.

    Es oportuno que entremos ahora a hablar sobre la calidad de la interpretación de  Bergman y de su capacidad de versatilidad como actríz para expresarse frente a las cámaras. Quizás sea necesario comparar su actuación con de la Liv Ullmann aprovechando que sus roles son totalmente diferentes. Eva es una mujer insegura mientras que Charlotte aparentemente los es. Además Eva es una mujer con una experiencia vivencial diferente a la de Charlotte que ha estado rodeada por un medio mundano. Sin embargo sus rostros cuando transmiten sus sentimientos presentan en sus miradas lo que están sintiendo en su interior, sus ojos hablan y nos dicen qué es lo que cada una siente. En ningún momento sus rostros nos parecen falsos o que están imitando actitudes dramáticas. Cuando Eva observa a su madre tocar el piano, en un largo close up compartido con Charlotte, observamos cómo transmite sus sentimientos sin ningún gesto facial en el sentido de mover sus músculos para expresarlos, sin producir ningún movimiento corporal la vemos con sus ojos concentrados directamenta a la cara de la madre, pero ¡qué de sentimientos nos comunica!

    Charlotte es una mujer madura que ha pasado por diversas experiencias vivenciales desde su niñez, buenas, soportables y malas. Es una persona egocéntrica y lo único que le interesa es la música. Pero su andar por el mundo la ha educado y le ha dado armas para poderse comportar de acuerdo a sus intereses o compromisos sociales. A medida que la cinta avanza se nos muestra por medio de las diversas tomas (shots) los momentos por los que Charlotte va pasando. Charlotte es una mujer elegante con actitud y desplazaientos seguros al interrelacionarse con los demás. En su vida familiar ha sido intransigente con su esposo y sus hijas hasta llegar a abandonarlos, pero nunca se había enfrentado a que la desafiaran a confrontarse con su comportamiento. A pedido de Eva ella rompe un periódo de 7 años sin haberla visto. La visita, y la visita se le convierte en un infierno. A medida que la cinta avanza las tomas (shots) muestran los cambios expresivos desde los desplazamientos de la mujer elegante hasta el declive cuando ya no aguanta más. Es cuando sale a relucir el interior de la mujer vencida moralmente.

    Ingrid desde sus primeras interpretaciones en el cine demostró sus facultades para desenvolverse frente a las cámaras. Siendo una de las primeras actrices en la que los directores utilizarón el close up. En Sonata de otoño Ingmar Bergman nos presenta una verdadera exposición de close ups en los que podemos disfrutar la interpretación de Ingrid Bergman. Por la cámara pasan todos los instantes en donde Charlotte expresa sus sentimientos de odio, dolor, remordimientos, antipatia, debilidad espiritual, egoísmo, frustraciones, sarcasmos y alegrias. En esos close ups vemos su mirada penetrarnos desde lo hondo de sus sentimientos al tiempo que el rostro se le transforma en milésimas de segundos.

    Ingrid Bergman en la Sonata de otoño demostró su capacidad de versatilidad interpretativa al transmitir a través de su rostro un sin número de cambios de situaciones dramáticas en su interior por medio de una rica variedad de expresiones en su rostro en donde expone lo que va sintiendo a medida que oye las acusaciones de la hija. Por otro lado demostró el dominio que como actríz tuvo al enfrentarse a las cámaras. No sé cuál será el record de close ups hechos a una actríz o a un actor, pero en Sonata de otoño las que se le hacen a Ingrid Bertman son una gran colección.

   Ingrid Bergman nació en Estocolmo el 29 de agosto de 1915 y murió en Londrés el 29 de agosto de 1982. Ganó tres Oscars y obtuvo el primer premio otorgado a una actríz por primera vez del Premio Tony. Algo que la ayudó a desarrollar su carrera cinematográfica fue el hecho de que hablara el inglés, aleman, frances, italiano y  sueco. Nuestra actríz perteneció a ese grupo de actrices y actores en los que se encontraban Vivien Leigh, Lourence Olivier y Victorio Gassman entre otros.

    Ingrid Bergman participó en infinidad de películas entre las que se encuentran Casablanca (1942), ¿Por quién doblan las campanas?, Recuerda (1945), Atormentada (1949), Encadenada (1946), Anastasia, Indiscreata (1958) por citar algunas. En los últimos años de su carrera se dedicó más al teatro e incursionó en la televisión como actríz.

Rómulo Páez

02-02-2019-

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