Ensayo sobre “La casa en Mango Street” y “Caramelo”

Rómulo Páez C. nos entrega su ensayo de la lectura en español sobre las novelas “The House on Mango Street” y “Caramelo” de Sandra Cisneros traducidas por Elena Poniatowska (La casa en Mango Street) y Liliana Valenzuela (Caramelo)

       LA CASA EN MANGO STREET, CARAMELO

                                                   Sandra Cisneros

Sandra Cisneros nació en Chicago en el 1954. Sus padres fueron Elvira Cordero Anguiano nacida en Estados Unidos y  descendiente de padres méxicanos; y Alfredo Cisneros del Moral, méxicano. El matrimonio Cisneros se residenció en uno de los barrios más pobres de Chicago en donde nacieron y se criaron sus siete hijos, siendo Sandra la tercera y única hembra.

Sandra posee un posgrado del taller de escritura en la Universidad de Iowa (1978), y es Doctora Honorario en Letras por la Universidad de Nueva York (1983). Entre los premios recibidos se cuentan el Lennan Literary Award, Premio American Book Award, de la Before Culumbus Foundation por La casa en Mango Street; una beca por el National Endowment for the Arts, y otra por la Fundatión MacArthur. Además, Cisneros es co-fundadura de la Fundación Macondo una institución de escritores unidos al servicio de las comunidades desfavorecidas.

Su producción literaria consta de: Bad Boys (1980); La casa en Mango Street (1984); My Wicked, Wicked Way (1957); Woman Hollering Creek and Other Histories (1981); Pelitos (1994); Loose Woman: Poems (1994); Caramelo (2002); Vintage Cisneros (2004); Have you seen Marie (2012); A House of my Own (2015). También ha escrito ensayos.

Cisneros escribe en inglés pero sus dos novelas: La casa en Mango street y Caramelo están traducidas al español. Las traductoras son: Elena Poniatowska de La casa en Mango Street, y Liliana Valenzuela  de Caramelo.

El tema de La casa en Mango Street es la biografía de Alicia, hija de un matrimonio mexicano residenciado en Chicago. De los hijos, ella es la única hembra y narra en primera persona como narradora protagonista, la historia de su familia. Describe los cambios que se suceden en ella mientras avanza su formación escolar hasta graduarse en la Universidad. Y a través de su relato nos comunica sus sueños desde su adolescencia. También describe el medio ambiente de la comunidad a la cual pertenece, habla de los vecinos, de las bodegas, calles y casas abandonadas al recorrerlas en bicicleta. Ella quiere ser escritora, quiere tener una casa propia, y además, se quiere independizar para no seguir la tradición que enseña, que la mujer ha nacido para ser esposa, ama de casa y aguantarle al hombre sus desafueros.

En Caramelo la temática está centrada en las peripecias de una familia mexicana que se ha venido a vivir a Los Estados Unidos. Son tres hermanos que por alguna razón se decidieron venir a este país con el objetivo de lograr el sueño americano. Cada uno de ellos forma su familia independientemente, pero los nexos familiares se mantienen hasta el final de la novela. Son artesanos -carpinteros- especializados, artistas en sus profesiones que se ven obligados al llegar a esta nación a trabajar para las industrias en el que solo se persigue lo económico y no importa el arte sino el dinero. Se independizan, asociándose los tres. Después de enormes  estragos logran tener éxito. En la novelas se plantea la situación del inmigrante que nunca olvida sus tierras, y que constantemente se ve en la necesidad de regresar a visitar a los familiares a su país de origen.

¿Por qué escribo este ensayo sobre las novelas de Sandra Cisneros? Una de las razones es porque es una escritora hispana; y la segunda porque su producción literaturia se ha caracterizado por la experimentación.

Cisneros ha incorporado a su novelística nuevas proposiciones, como es el de cambiar el capítulo por estampa, en donde la narración se siente como si estuviéramos en una conversación familiar, y que de lo qué se habla, es de un tópica específico de un momento o una situación x del diario vivir. Es como si estuviesemos en nuestra casa y de pronto comenzáramos a hablar de la vecina. Las estampas tienen su estructura individual y un tema específico que las hace como hemos dicho anterioremente, independientes, pero sin embargo a pesar de esa independencia su tematica es parte del tema central de la novela.

En su escritura Sandra utiliza el español estandar y el español coloquial. También en la interrelación de los personajes nuestra novelista se vale del diálogo para destacar las descripciones de los personajes: “La niña Candelaria de las piernas largas de pájaro y los brazos flacos es todavía una niña, aunque es mayor que cualquiera de nosotros“, Caramelo, (36) o cuando se le aplica a los nombres de los personajes algún adjetivo para calificarlo como sucede con “la abuela enojona”. Esa descripción utilizando la adjetivación le proporciona al lector poder imaginarse quienes son los personajes. ¿Se imaginan ustedes qué tipo de personaje es la abuela? Por supuesto la pregunta es para los que no hayan leído la novela.

 Si es verdad qué lo que más nos interesa al leer un libro es el tema principal, no es menos cierto qué lo que nos atrapa a la lectura es el estilo con que se haya escrito. Sobre todo si lo que estamos leyendo es literatura de ficción: novela, cuento o poesía. La invención del autor o autora es sumamente importante en la creatividad artística, y la escritura es un arte, en el cual el lector disfruta no solamente del mensaje que los autores se proponen comunicar, sino además, de cómo nos lo cuentan, cómo nos describen las tramas, los argumentos y nos muestran las imágenes de la historia. Hay autores que nos cuentan sus historias con mucha atracción y nos dejamos llevar por lo bien presentado de sus trabajos porque dominan su profesión, mas, no nos ofrecen ningún ingrediente en la creación estructural de la escritura de sus ficciones que fortalezca y motive nuestra imaginación como lectores activos. No se arriesgan a formular y producir una escritura con carácter experimental como lo ha venido haciendo Cisneros. En sus dos novelas, pero más en Caramelo podemos ver el dominio de Cisneros al construir la estructura de su novela.

Cisneros desde sus comienzos como escritora se planteó la necesidad de experimentar para comunicarse con más facilidad al lector. Así nos lo deja saber en la introducción a La casa de Mango Street (segunda edición marzo 2009) años después, al compartir con los lectores cuáles fueron sus sueños como escritora a los 23 años:

Ella desea escribir cuentos que ignoren las fronteras entre los géneros,  entre lo escrito y lo hablado, entre la literatura para intelectuales y las canciones infantiles, entre Nueva York y el pueblo imginario de               Macondo, entre los EE.UU. y México […] no quiere escribir un libro que el lector no entienda y que lo haga sentir avergonzado por no entender.

En párrafos anteriores de su introdución la escritora nos había dejado saber que cuando joven, junto a su amigo Dennis Mathis, mientras cocinaban tortillas leían en voz alta los cuentos de García Márquez y Henry Böll, porque “ambos preferíamos a los escritores experimentales […] rebeldes como nosotros mismos”. (xix). Cisneros continuó fiel a sus deseos de cuando fue joven, dándole a su literatura ese estilo genuino que se propuso al comienzo.

La autora le asigna a las estampas títulos llamativos como éstos: pelos, Cathy reina de gatos y Alicia que ve ratones en La casa de Mango Street o estas otras en Caramelo:¨Puro cuento, Un hombre feo, fuerte y formal o Narciso Reyes, tú eres mi destino; Chuchuluco de mis amores. La extensión de las estampas en ambos libros varia, pero la mayoria tienen corto el texto. Por ejemplo, en “Alicia que ve ratones” en dos pequeños párrafos la narradora nos describe la imagen de Alicia y su padre. Nos muestra un cuadro de la familia de Alicia, su pesar de ser la única mujer en la casa y por eso tiene que levantarse temprano para hacer las tortillas; además nos relata que se trasnocha estudiando para cumplir con sus tareas de la Universidad, y, aunque, se quiere hacer la valiente, se encuentra aterrorizada por los ratones. La estampa termina con estas palabras: “No le tiene miedo a nadie, excepto a esas pielecitas de cuatro patas. Y a los papás. (32) (Las itálicas son mías).

En La casa en Mango Street a medida que iba avanzando en la lectura me daba la sensación de que estaba hablando en persona con la narradora, y que ella me iba contandano sus anécdotas e historias como si hubiesémos estado bebiéndonos un cafecito en la cocina. Y eso se debe al lenguaje empleado por Cisneros. Un languaje  en donde sentimos los tonos, las repeticiones de palabras y expresiones de una comunidad como es la texana -ojo, cuidado con pensar en discriminación- con sus modismos y características peculiares de esa comunidad. Leamos en Caramelo la estampa 30:

– No es un nombre chistoso. Me pusieron así por la bailarina cubana que baila en las películas y trae puestos trajes hermosos. ¿No oíste hablar nunca de María Antonieta Pons? Es muy famosa y todo. Güera, güera, güera y blanca, blanca, blanca. Muy bonita, no como tú”  (30)

 Aparte de que la autora nos hace disfrutar de lo gracioso del parlamento, nos muestra la imagen y las características psicológicas de Alicia por su forma de hablar.

Luego en la p. 138 nos presenta este díalogo de la estampa 28 puro cuento:

-No quiero ver a mi hijo reducido a tres costillas-dijo Regina.

-Listo. Está decidido. Narciso, te voy a mandar con la familia de tu papá a Chicago.

-¿Pero no que tío Viejo había cometido pecados imperdonables  y por eso toda la familia ni siquiera le hablaba?

– Creémelo, estarás en menor pelegro con tu tío Viejo que si te quedaras aquí en tu propio país, mijo.

En este diálogo observamos que la autora se hace eco de la tradición popular al elegir soluciones para la solución de sus problemas, siempre seleccionando el mal menor y menos doloroso, a pesar de que esté consciente, de que el problema no se resolverá por completo.

Otro dato importante que se puede apreciar en las novelas de Cisneros es que ella presenta  los problemas sociales por el que pasan los immigrantes mexicanos, y además, la problemática en el hogar en el que la mujer mexicana es víctima del acoso del machismo.

 Es oportuno destacar el trabajo realizado por las traductoras Elena Poniatowka y Liliana Velenzuela. Gracias a ellas las novelas no pierden el encanto (no las he leído en inglés) que es el de expresar la idiosincrasia de la comunidad Chicana. Ellas menejan muy bien el uso del language: el español estandar y el español coloquial lo que le da a las novelas, ya lo he dicho, el encanto poético que se nos transmite en ellas.

Rómulo Páez C.

24-07-2018

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