Esquilo, los persas y las guerras


ESQUILO, LOS PERSAS Y LAS GUERRAS

Rόmulo Páez                                                                                                                                                                                                            

    Desde los tiempos remotos el hombre se ha empeñado en solucionar las cosas referentes al avance de la humanidad a través de la violencia. Siempre ha tenido excusas para utilizar la guerra y para tratar de sojuzgar a sus congéneres en nombre del progreso. Se podría entender la existencia de la violencia en los primeros tiempos de la humanidad cuando el hombre todavía era incapaz de razonar lόgica e ideológicamente -me refiero a su existencia en las cavernas- para sobrevivir de aquella situaciόn inhόspita, pero hoy en día no hay argumentos para seguirla justificando.

    La violencia, en especial la guerra, se ha justificado desde las diversas teorías ideolόgicas: religiosas o paganas que han venido existiendo a través del desarrollo de la humanidad como una alternativa válida, cuando el hombre no ha sido capaz de alcanzar los razonamientos lόgicos con el diálogo y llegar a acuerdos positivos. No podríamos mencionar la existencia de alguna ideología que no haya servido o haya sido utilizada por el hombre para convocar a la guerra, a sabiendas de que su objetivo de la guerra dista mucho de los principios de la ideología utilizada para imponer la violencia. En pocas palabras, el hombre se ha valido de las ideologías con o sin razόn para la imposiciόn de la violencia  y proteger sus intereses religiosos, sociales, políticos, humanísticos, científicos y sobre todo individualistas.

    Uno de los objetivos que el hombre ha tenido desde que tiene conciencia de que es hombre es el del poder. Su primer objetivo fue el de dominar a la naturaleza para poder sobrevivir, pero también ha  descubierto que el poder le permite disfrutar de los placeres, placeres que en infinidad de casos son diversos y enfermizos. El solo hecho de sentirse poderoso lo eleva a límites infinitos en su existencia. Es por eso que el poder es el más peligroso de los objetivos del hombre, porque lo puede llevar a desafiar los valores más éticos que existen en el ser humano, el de la convivencia espiritual y el del raciocinio.  

    Otro de los objetivos que el hombre ha mantenido a lo largo de la historia es el de la comunicaciόn, ésta más que un objetivo ha sido una necesidad. Desde aquella época en que viviό en las cuevas el hombre se ha caracterizado como ser sociable y buscado expresarse por medio de sus sentidos: la vista, el oído, el tacto, el gusto o el olfato, para así expresar sus sentimientos hacia aquello que le alegra, lo satisface, lo deprime, lo aterroriza, en fin, aquello que le cause algún estímulo, positivo o negativo.

    Para lograr la comunicaciόn las artes han sido los medios a los que el hombre ha recurrido  para expresarse. En ellas ha dejado un extraordinario bagaje de muestras de sus vivencias con la violencia en el largo recorrido histόrico de la humanidad. Desde aquella época en que se enfrentό a los animales irracionales con mayor poder físico y más habilidades que él, hasta nuestros días en que sigue destruyendo pueblos. Un jemplo lo tenemos en el Guernica de Picaso. En esas muestras podemos observar la violencia que ha caracterizado al hombre en su devenir existencial a través del tiempo. Y si bien en una ocasiόn podría haber sido justificada porque fue una necesidad para sobrevivir, no creemos que sea justificable que se haya hecho y siga haciéndose en contra del hombre.

    Hemos enaltecido a la guerra y a la violencia en sus diferentes manifestaciones. Con la guerra se ha llegado al punto de considerarla un arte. Se habla del arte de la guerra. Se analizan y estudian las estrategias y tácticas utilizadas por los generales triunfantes de guerras pasadas y sus triunfos como parte de sus méritos de estrategas. A las guerras pasadas se les ha clasificado de acuerdo a la importancia que tuvieron en su momento. Se destacan los errores cometidos al haberlas planificado para justificar el por qué alguno de los contendientes perdiό y el otro ganό. Cuando los historiadores de las guerras no tienen suficiente informaciόn sobre los hechos que la engendraron recurren a sus teorías, a sus experiencias y conocimientos sobre belicismo, buscan antecedentes, atan cabos, comparan guerras desde las más antiguas hasta las más recientes con el objeto de poder justificar las razones de por qué se ganό o perdiό la guerra.

    Sin embargo a pesar de que han existido los aliados de la guerra, incluyendo a los dioses,  quienes en algunos casos se parcializaban por alguno de los bandos para proporcionarles el triunfo o la  derrota, al mismo tiempo también ha existido afortunadamente desde la antigϋedad aquellos que la combaten y se han arriesgado a denunciar los horrores causados por las mismas. Una de las artes que ha servido para que el hombre haya podido expresar su preocupaciόn y su terror a la guerra es el teatro. El teatro así como la pintura, la literatura, la danza y la música nos brinda la oportunidad de observar las críticas a la guerra desde el comienzo de la humanidad.

    Uno de esos críticos fue Esquilo, de quien se conservan once de sus tragedias.  Esquilo fue soldado y guerrero pero no se dejό arrebatar su sentido crítico en contra del mal causado por las guerras. Eso lo podemos constatar en su tragedia Los Persas en donde muestra la incertidumbre, dolor y tragedia producido por el belicismo.

    El tema de Los persas está relacionado con las guerras médicas ocurridas entre los años 490 a. C. hasta el 449 a. C. Esa guerra se produjo a raíz de que los persas querían penetrar a las ciudades de la Hélade para abrirse camina a Europa y seguir agrandando su imperio. Las guerras médicas tuvieron dos grandes enfrentamientos armados provocados por los persas, una en Maratόn y la otra en Salamina. En los dos enfrentamientos a pesar de tener los persas la mayoría de combatientes, fueron derrotados por la flota ateniense. El tema de Los persas está ubicado en el enfrentamiento en Salamina.

    Esquilo en su tragedia exterioriza el valor de los persas como imperio. Con admiraciόn menciona a las familias guerreras, la estirpe militar persa y a sus dirigentes que son apreciados por el pueblo. También describe como ha sido la movilizaciόn y organizaciόn en la preparaciόn de la invasiόn a Atenas. Deja ver además la soberbia por parte de los soldados persas que se sienten superiores porque se creen invencibles. Como lo dice en la 3ra.  estrofa:

Pues, por voluntad de los dioses, Moira ha impuesto su imperio desde antiguo, y ha encomendado a los persas la tarea de guerras destructoras  de torres, tumultos de combates de carros y ruinas de ciudades. (44)    


Pero Esquilo además muestra en su tragedia la situaciόn en que quedan las ciudades persas a raíz de que los hombres se ausentan para concurrir al combate. La inseguridad de los que permanecen a la espera del regreso de los soldados, sus preocupaciones por los parientes que han marchado y no regresan. Sus miedos porque a pesar de que son poderosos, no están seguros del triunfo y eso los atemoriza:

Tal flor de varones de la tierra persa ha partido, por los que toda la  tierra asiática que los criara gime con intensa añoranza, padres y   esposas, contando los días, tiemblan por el tiempo que se prolonga.  (El coro. 43)

    A través de Los persas podemos captar las costumbres, creencias religiosas (politeístas), las veneraciones a sus dioses y sus creencias a las predicciones de los sueños de aquellas civilizaciones. Por ejemplo la reina Atosa, madre de Jerjes I y viuda de Darío I exterioriza sus temores y pide ayuda al coro de ancianos para que la ayuden a interpretar los presagios del sueño que ha tenido. Luego Darío I a peticiόn del coro y de la reina se les presenta como una sombra para darles consejos que les permitan tranquilizar a Jerjes y no vaya a cometer el acto de suicidio por la derrota a manos de los atenienses.


La tragedia finaliza mostrando la desmoralizaciόn de Jerjes. Sus quejas contra los dioses por haberlo cegado o actuado en su contra en el momento que él dirigía la guerra para vencer a los atenienses. Se lamenta por la pérdida de la juventud persa que dio la vida al seguirlo en contra de la Hélade, al mismo tiempo que constata las pérdidas materiales sufridas al imperio por la dorrota.

    En su obra Esquilo nos lleva a reflexionar acerca de las consecuencias del belicismo  desde su planificaciόn hasta su fin en los diferentes ámbitos que se produzca y no solo desde el punto de vista del perdedor, porque ella, la guerra aunque se gane causa estragos.

    Con el ejemplo de Los persas de Esquilo corroboramos lo dicho al comienzo, las guerras y la violencia no es de nuestro tiempo, ellas existen desde que el hombre es hombre, y a ellas ha recurrido por la incapacidad de poder utilizar el diálogo para imponer sus caprichos de poder e intereses.

R.P.C.                                                                                                                                                               22/10/2019

 

Esquilo. TRAGEDIAS. El libro de bolsillo. Clásicos de Grecia y Roma. Alianza Editorial S. A. Madrid. Primera reimpresiόn 2004.  

Uriarte, Julia Máxima “Civilizaciόn Griega” https://www.caracteristicas.co.civilizacion-griega/

Antigua Grecia https://www.ecured.cu/Antigua-Grecia#Invasi.C3.B3n_de_los_dorios

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