La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Zaza por Monge Rafuls

La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Zaza

                     Por    Pedro Monge Rafuls

                         Homenaje a la iglesia de “nuestro” Central Zaza, en el día de la celebración del Sagrado Corazón de Jesús.

                          Para Rosa María —Tinita— Orrantia, que tuvo la idea de que se divulgara la historia de la iglesia de Zaza, centro de vida de los zazeros, por mucho tiempo.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús se la debemos a Santa Margarita María de Alacoque(1647-1690), una monja francesa de la Orden de las Visitandinas. La leyenda cuenta que el 27 de diciembre de 1673, en la festividad de San Juan Evangelista, sor Margarita María, que tenía veinticinco años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento y tuvo la primera de sus visiones de Jesucristo,  que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes. En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó, y señalando con la mano su corazón abierto, exclamó:          

He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.” Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía”.

    Según el testimonio de sor Margarita, el Corazón de Jesús estaba rodeado de llamas, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y del interior emergía una cruz. Y, desde entonces, la devoción cundió por el mundo entero, hasta llegar al Central Zaza, un ingenio azucarero, propiedad de la familia española Zulueta, enclavado en la parte central de la isla de Cuba. Allí, en la década de 1870, se afirma que en 1872, se construyó, financiada porla familia Zulueta, un pequeño templo entronizadoal Sagrado Corazón de Jesús.

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Zaza (Foto: Pedro Monge Rafuls)

Interior del templo (Foto: María Emilia Martínez)

       Recuerdo perfectamente la iglesia original, donde fui monaguillo por varios años. Por su ubicación es una de las construcciones que mejor vista tiene en/del batey del que fuera un ingenio azucarero; lastimosamente, demolidoactualmente. El portal del templo presenta dos columnas cilíndricas gruesas, construidas con ladrillos; encima está el campanario que termina en una cruz. Los bancos son de Caoba barnizados con su reclinatorio para los rezos. Cuando se entraba, al lado izquierdo, estaba la Pila Bautismal, toda una obra de arte, confeccionada con maderas preciosas y talladas con hermosos dibujos formados por hojas y flores y las cuatro patas con animales mitológicos. La Pila, traída de Italia, tiene dos puertas pequeñas en la parte superior que se abren para realizar los bautizos. Dentro está el agua y el óleo bendito, la sal y en la parte inferior el desagüe.

Pila Bautismal. (Foto:María E. Martínez)

   Al principio la iglesia estuvo atendida por sacerdotes diocesanos españoles, que vivían en la residencia que está al lado de la iglesia, y administraban una escuela para niños, que estudiaban hasta sexto grado. Después, por muchos años, la iglesia quedó bajo la jurisdicción de la parroquia de Placetas, y era servida por la orden franciscana, también con frailes españoles. Actualmente es administrada por misioneros franceses, o canadienses.

     La iglesia ha servido de centro espiritual para los zazeros, ya por un siglo y medio. También ha sido el canal para acontecimientos consecuencias de ese trabajo religioso. Por ejemplo, de la Asociación de Jóvenes Católicos que se formó en la iglesia en la década de los cincuentas del siglo pasado, bajo la organización del Padre José María Ruiz de Arcaute, surgió Joaquín Reyes, un mártir de la patria, muerto en la lucha contra el dictador Batista.

Estatua de Joaquín Reyes. (Foto: Pedro Monge Rafuls)

  Desde tiempos inmemorables el templo ha estado al cuidado de la familia Martínez, hoy se ocupan de conservarlo con amor las hermanas María Emilia y Teté. Hay que reconocer también, en particular, el liderazgo que, por tiempo, Coral Rojas ejerció sobre el mantenimiento de los servicios religiosos, incluso durante la importunación de actividades religiosas durante el castrismo.

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