Calientemente intelectual con Yoshvani Medina (Entrevista exclusiva)

(foto: Myrna Suárez)

A raíz de su histórica intervención ofreciendo una “Master Class” en el 7mo Festival de Teatro Hispano del Comisionado, entrevistamos, en exclusiva, a este líder del movimiento teatral miaminense, el creador escénico YOSHVANI MEDINA.

Por primera vez el Festival del Comisionado inicia una serie de Talleres y Master Class, usted ha sido uno de los primeros invitados, ¿qué debemos esperar de este suceso?

Y.M: Todos los grandes festivales de teatro del mundo organizan este tipo de eventos colaterales con muchísimo éxito, porque profundizan el intercambio y permite a los creadores ir más allá de la mera presentación de su obra. Será un gran momento de reflexión compartida, el lado agradable del pensamiento creativo, porque no tendrá la presión de la fecha de estreno.

-Su master class se llama “Secretos de la puesta en escena contemporánea”, ¿debemos suponer que a estas alturas del 2017 aún hay cosas por descubrir en el Arte Teatral?

Y.M: Sería ingenuo pensar que uno puede inventar algo en las Artes, especialmente en el Teatro, que es la madre de todas, y sería muy pesimista y reductor pensar que un creador escénico no pueda inventar nada nuevo. Durante milenios el Teatro se ha reinventado en corrientes y estilos, en recursos y procederes, y nuestra master class irá en el sentido revulsivo e interrogador del Teatro. No se trata de inventar nada, se trata de explorar, de develar cosas que a lo mejor un director se pasa 25 años coexistiendo con ellas, sin percatarse de sus propiedades, como con su pareja: conociéndola, pero sin saber lo que es capaz de dar bajo ciertas circunstancias.

-Hoy en día hay una gran disparidad entre los espectáculos que se presentan, vemos cosas interesantes entregadas con chapucería, actores talentosos mal dirigidos, directores de experiencia que cometen graves errores de castings, ¿qué piensa usted?

Y.M: De eso hablaremos en el Taller, lo que puedo decirle es que las reglas en el teatro suelen ser crueles: generalmente si un espectáculo marcha bien es porque los actores son buenos, y cuando no funciona es porque el director es malo. El destino de una pelea de boxeo se determina en una sala de entrenamiento, el destino de una buena actuación se determina en los ensayos, pero ¿dónde se determina el destino de una puesta en escena? ¿En los ensayos? ¿En la pre-puesta en escena? ¿Dónde empieza el trabajo de dirección y cuándo termina? El director debe tener conciencia de su dilema, que es exigir un máximo a su elenco, sin romper la dinámica de grupo. Paciencia e intuición son ingredientes que no pueden faltar en el cóctel de un director, además de nitroglicerina, una buena historia que contar, poesía escénica para escribirla en el espacio, mucho coraje, mano dura con los actores y mucho corazón.

(foto: Myrna Suárez)

-Hay una gran diferencia entre dirigir actores y hacer una puesta en escena, sin embargo es algo que generalmente usted hace. ¿No es mejor tener un director asistente? ¿O cree que todo debe hacerlo la misma persona?

Y.M: ¿Qué dirige un director? Es la primera cosa que uno debe tener clara: ¿qué estamos dirigiendo? El teatro es un arte colectivo, mientras más grandes sean los equipos, más capacidad generativa tendrán. Un director debe arreglárselas para tener que dirigir un proyecto generador. ¿Pero cómo se logra esto? Pues siendo lo suficientemente seguro de si mismo para tener que lidiar con ideas que son mejores incluso que las suyas, y tomar buenas decisiones al respecto. La consabida dictadura del director depende de su capacidad de escuchar y salirse de su zona de confort, de nada valdrá exigirle a los actores, si uno sigue apertrechado en sus procederes de siempre. El director no es el que sabe más que los otros, a mí me ha tocado dirigir a verdaderas enciclopedias del Arte Teatral, compositivo e interpretativo, y créame que me enseñaron mucho; el director no es el que más habla, porque los mejores maestros enseñan con el ejemplo; el director no es el que más escucha, porque al ser emisor y receptor un actor tiene la misma capacidad auditiva o más. Un director es el que ve más que los otros, por la sencilla razón que mientras los intérpretes están actuando dentro de la escena, él está afuera, viendo lo que verá el público. Ahí radica la verdadera ventaja de nosotros los que firmamos los fracasos. En fin el director es el que más aprende, porque tiene todo un equipo de maestros a su disposición que le demuestran que dirigir es enseñar, y que enseñar es aprender dos veces.

-¿Cuál es la relación que un director debe tener con la escena?

YM:La escena es un espacio hostil para aquel que no tiene talento, es como un piano para un neófito, lo toca y le saca ruido, pero llegan unas manos que saben tocarlo y le sacan maravillas. Lo que compone en el espacio un director con sus actores tiene una música que la escena le trasmite, si no eres capaz de oírla, no eres director de teatro. Montar una obra es conversar con la escena.

-Qué relación debe tener un director con sus actores?

Y.M: Cada maestro tiene su método, conmigo los actores tienen todo desde el principio: mi confianza, mis elogios, mis palabras más dulces, lo que les da una confianza infinita para desarrollar su trabajo. El problema llega a la hora que ellos empiezan a fallar, a no dar su máximo en cada hora de ensayo, a refunfuñar ante su obligación de sobrepasarse, a no aceptar que yo no pueda aceptarles sus propuestas. Ahí comenzará el verdadero conflicto, que es la esencia del teatro.

(foto: Myrna Suárez)

-¿Quiere decir que siempre termina peleándose con los actores?

Y.M: Siempre llevo al actor a pelearse consigo mismo, si la coge conmigo, quiere decir que sus problemas son más fuertes que él mismo y los elude. Si es un actor de verdad, se dará cuenta que soy su mejor aliado para enfrentar sus problemas.

-Una última pregunta, usted viene como actor al próximo Festival del Comisionado, con la comedia “Ay, Giovanni”, que es, según usted, casi autobiográfica. ¿Quién dirigió la obra?

Y.M: La obra la dirigí yo, pero con protagonistas que por disímiles razones no consiguieron llegar a este Festival, que era el objetivo final de la producción, ganar el Festival de Miami era el otro gran objetivo, cumplido por cierto. Estoy sustituyendo al protagonista, algo que nunca imaginé, pero que constituye un gran riesgo para mí, y al mismo tiempo es un buen regalo por mis cincuenta años. Hay que divertirse, amigo mío, a fin de cuentas eso es el teatro: un juego, seguramente el más cruel de todos.

(foto: Myrna Suárez)

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