El cuento es quien lo cuenta, “Quintuples”, éxito de Coquí Theater

Como bien dice Mandrake Morrison, personaje maravillosamente interpretado por YORMAN OSTOS, “El cuento no es el cuento, el cuento es quien lo cuenta”,  Coquí Theater, bajo la batuta de su fundador, RAÚL RIVERA, ha sabido contar, muy, pero muy bien, una de las piezas más representadas y aclamadas del teatro puertorriqueño; “Quintuples” de LUIS RAFAEL SÁNCHEZ. La pieza, con la que la compañía celebra su segundo aniversario es la primera producción de teatro boricua, realizada por este grupo, a pesar de tener un nombre tan autóctono, flanquear la bandera y dar lápices con su insignia. Yo fui con la sana intención de partirles la cabeza, le ha tomado dos años representar algo de mi isla y encima con un actor venezolano y una actriz peruana eso no funcionará. Me decía; cómo Raúl, se disparará la “maroma” de escoger, lo que ya es prácticamente un clásico de nuestro teatro, una obra que por años ha sido representada por consagrados actores, y montarla con dos no tan “experimentados” pero si bien “sazonados” actores de su compañía? Y desde que salió la primera caracterización, una envidiable TELBA CABERO, como una sensacional Dafne Morrison, me senté al borde de la butaca para no perderme nada, hasta le percaté pinceladas de Iris Chacón, nuestra eterna diva. Al final de la propuesta el mismo texto ofrecía respuesta a mi pregunta: “ …el teatro es, por más que lo embelequen, una maroma audaz, un feliz riesgo” y Rivera salió muy airoso y feliz con este riesgo. 

La pieza de Sánchez, a través de seis monólogos, de unos diez a quince minutos cada uno, nos introduce al mundo de los Morrison, una familia totalmente disfuncional que irónicamente participa en un Congreso de Asuntos de Familia. Por la escena vemos desfilar el divo de la familia; Papá Morrison y sus quintuples; Dafne, Baby, Bianka, Mandrake y Carlota. El tema principal es la comunicación o falta de esta, los personajes se corrigen en escena, se cuestionan el qué poder decir en público y cómo decirlo,  y exponiendo subtemas sobre la vida, el Amor, el narcisismo, la promiscuidad, el sensacionalismo, y la improvisación desarrollan sus ponencias. 

Telba Cavero, fascina como Dafne, es el amor, la sensualidad y la sexualidad en su totalidad. Dafne quiere ser mito y Cavero la hace mito. Como Bianca, nos entrega la desesperación y angustia de alguien que en realidad no quiere dejar un vicio ni quiere aceptar/revelar su identidad sexual. Como Carlota demuestra su dominio escénico tanto en escenario como en la platea. La naturalidad con la que maneja su embarazo es admirable. 

Yorman Ostos, le da bien delineados matices corporales y orales a sus tres personajes, el inocentón, introvertido Baby, el sabrosón, vanidoso y engreído Mandrake, al que le puso un “flow” que cualquier fiebrú de Instagram envidiaría, con el viejo Papá Morrison, invalido, corto de respiración pero fuerte en su discurso, Ostos dejo sentado su histrionismo  escénico.  

Rivera montó la propuesta con mucho ritmo no la dejó caer en ningún momento, resultando novedoso hasta para los que conocemos la pieza. Le impregnó a su puesta un ”suspenso” que nunca experimenté en las muchas versiones que conozco de “Quintuples” y que me hizo disfrutar la pieza como si fuera la primera vez que la viera. Hasta nos sorprendió con cinco segundos de participación que les dio a AMADO MARTE  y EDÚ MAR los descamisados de nuestro movimiento teatral. Las luces, escenografía y vestuario muy funcionales. 

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