“Nanas” rotundo éxito de LaMicro Theater

(Mariana Catalán, Alicia Cerón, Idalia Limón, Julissa Román)

NANAS”  la propuesta de LaMicro Theater presentada en el teatro IATI, es un rotundo éxito que debe mantenerse en cartelera por mucho tiempo, tanto la historia como la producción en su totalidad son ejemplo de la calidad y profesionalismo que tiene el teatro latino de Nueva York. Mientras nos sentábamos, nos hechizaba la escenografía de PAULA CASTILLO, original y funcional, nos recordaba cuartos de una gran casa de muñecas, cocina, comedor, dormitorio, lavandería, pintados de diferente color que combinaba con algunos de los útiles que definían cada cuarto. Luego descubrimos que cada cuarto representaba el microcosmos de cada personaje, de cada situación y que los útiles eran prácticos, a beneficio del diálogo y la acción, varios cumpliendo su total función. Tanto la musicalidad como efectos de sonidos logrados por SOKIO, le impartieron a la historia no sólo ambientación sino también mucha veracidad, función seguida por el diseño de luces  de LUCRECIA BRICEÑO, que dio en todo momento los matices necesarios a los estados de ánimo y circunstanciales de la historia muy bien ejecutados por su operador GIORDANO CRUZ que supo manejar el tablero de luces con una precisión que envidiaría un conductor de orquesta. “Nanas“, original de LEONARDO GONZÁLEZ, narra las vivencias de cuatro inmigrantes domésticas entregadas totalmente a su oficio con una dedicación impecable que las hace abandonar su propia existencia para convertirse en la existencia de sus patrones, siendo al mejor estilo de Ortega y Gasset, “ellas y sus circunstancias”, viven vidas paralelas a la par de sus clientes, identificándose y fundiéndose con ellos al extremo que los niños suelen decir “Tú eres mi verdadera mamá”. González nos ha entregado un depurado texto donde, sin ser panfletista, nos entrega un tratado socio-sicológico de las tribulaciones que sufren las inmigrantes que sirven de “nanas”. Para su historia, por momentos jocosa, la directora TATIANA PANDIANA, no pudo haber seleccionado mejor elenco, las cuatro actrices que interpretaron las nanas parecían nacidas para el personaje, hasta daban la impresión de que González había escrito los personajes para cada una de ellas basándose en sus destrezas, cada una dio muestras de su versatilidad interpretativa y Pandiana supo moverlas en escena como fichas en la más perfecta jugada de ajedrez. La directora coreografío la palabra y la acción de cada una de las intérpretes entrelazando sus historias y situaciones y logrando unificarlas por momentos en un coro a la altura de cualquier clásico griego. Las cuatro actrices formaban un equipo perfecto, no nos podemos imaginar una sin la otra, fueron la comunión total entre texto y dirección llevando el montaje a niveles insospechados. Las cuatro se desdoblaban entre sus patrones, sus vidas y sus propios familiares, creando un ciclorama de emociones que por momentos nos hacían reír y en otros nos sacudía el alma. MARINA CATALÁN (Santa), pela y corta los víveres mientras desnuda ante nuestros ojos su vivencia, enmarcada por un niño que abraza un árbol como si este fuese su madre, Catalán nos hace ver ese niño, en su narrativa, lo convierte en realidad, lo vemos, lo sentimos, queremos llevárnoslo, tal es la veracidad y magia de esta actriz que además cuenta con una buena dosis de humor. ALICIA CERÓN (Leonor) es la clásica nana que prácticamente sirve más de enfermera que de otra cosa, desde el principio nos deja ver la dedicación de su personaje, la dulzura con la corta las pastillas para acomodarlas en el estuche y esos silencios donde lo dice todo solo con la mirada hace de interpretación una de las más memorables, y cuando se desdobla en la pedante patrona que hasta quiere enseñar cómo limpiar, nos hace odiarla aunque nos saca la carcajada y quisiéramos unirnos al coro que le dice “Canta Leonor, canta”. Con una frescura sinigual y gran naturalidad IDALIA LIMÓN (Aurora) le da vida a cada juguete que acomoda en su debido sitio, los objetos dejan de ser meros objetos y hasta se confabulan ante su narrativa y a la de los otros personajes. Limón maneja con una tierna picardía narrativa su personaje dejándonos ver su debilidad y pasión carnal cosa que abandona al final de la historia ante el trágico destino que le espera a una compañera nana, su Aurora nos conmueve, dejándonos ver en ese momento que es totalmente humana. A JULISSA ROMÁN le tocó interpretar a María Eugenia, el personaje más completo y más complejo en toda la historia, era nana, madre, esposa. Con mucho garbo y extremada naturalidad lo mismo se desdoblaba en un majadero infante que en una vieja enfermiza, su personaje recogía toda la esencia de ser nana, de ser mujer, y lo cumplió a cabalidad. Entre planchada de ropa nos dejaba salir el alma de María Eugenia como dejaba salir el vapor de la plancha. A estas cuatro actrices solo nos queda grítales; ¡Bravas! A legua se vio que el equipo de producción compuesto por PIETRO GONZÁLEZ y BERIOSKA IPINZA no escatimó esfuerzos en cumplir con la propuesta de Pandiana, desde los elementos técnicos hasta el vestuario de cada actriz fue muy bien cuidado y a tono con la exposición. Gracias a LaMicro Theater por devolver la absoluta admiración y confianza al  teatro latino independiente de Nueva York.

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