“Skeletons” mas allá de la mera tradición

 

Skeletons, a day of the dead bedtime history” , es una de las propuestas de teatro infantil de alta dramaturgia que está destinada para público de todas las edades. Todos la disfrutamos, escrita por RICHARD MARINO con mucho estilo, esencia, gracia y dinámica. Marino trabaja los elementos vida-muerte a través de unas situaciones divertidas que desaparece, con mucho garbo, lo tenebroso que puede resultar el tema de “la muerte” y a la aceptación de esta tanto para los vivos como para los muertos. De todas formas ¿no es la celebración de la muerte lo que planteamos en el día de los difuntos? Y eso es el texto de Marino, una gran celebración a ese día en forma teatral. Hilvanada, casi, al estilo de la “Comedia de enredo o de equívoco”, el director y productor de la propuesta MANUEL A. MORÁN parece sentir esa gran premisa y así mueve la pieza; en un marco urbano-cotidiano con toques costumbristas, el argumento rico en equívocos, disfraces, presentado con gran ritmo en el que entran y salen los protagonistas en un microcosmo donde cuadros toman vida, paredes se abren, armarios llevan personajes a otra dimensión. Toda una fórmula para el género de Comedia de enredo del siglo de oro adaptada al teatro infantil moderno, dejando afuera las pasiones, intrigas y maldades de los adultos. Muy buena y cuidada dirección que no dejó escapar el
más mínimo detalle de producción. La música original de ALEJANDRO ZULETA, le impregna mágicos tonos al diálogo y la acción. Las máscaras, escenografía y animaciones de JOSÉ LÓPEZ complementan cabalmente la ambientación de la pieza, logrando hacer de la escenografía parte intrínseca de la historia. INGRID HARRIS, recrea acertadamente en el vestuario las pequeñas unidades de tiempo y espacio que establece Marino en su ponencia y las pijamas de los protagonistas bien pudieran ponerlas a la venta.

El elenco es de primera, cada uno se entregó a su personaje y lo mantuvo en “crescendo”, aún en las repentinas improvisaciones que salían al paso. Para mi fue un verdadero placer ver en escena una de mis actores favoritos de todos los tiempos, ya que lo conocí cuando yo tenía cabellos, BILL BLECHINBERG, ya que desconocía era parte de este elenco. Bill me demostró una vez más porque está en mi apretada lista de favoritos, su interpretación de Grandpa estaba llena de matices, de emociones intensas que deja escapar hasta con la mirada. Su negación y aceptación de la muerte nos conmovió y nos lleva a la difícil aceptación de que la muerte es solo material que espiritualmente seguimos vivos en la eternidad. FEDERICO MALLET como Jimmy es un gran acierto de la producción, con gran flexibilidad, rapidez y elocuencia infantil, sin rayar en estereotipo para nada, nos entrega la ternura e inocencia del personaje. MARIO MATTEI impregna sus distintas intervenciones con eficientes matices que dan soltura y naturalidad a las surrealistas circunstancias presentadas. FLORENCIA CUENCA, quien tenemos entendido interpretó por primera vez en esta función el personaje de Anna, estuvo muy bien acoplada en cada una de sus intervenciones, muy convincente como la madre ante la inestabilidad cultural de Jimmy, que prefiere aparatos electrónicos y el idioma inglés y no en el bagaje cultural de sus progenitores. Con sus expresiones y gritos de susto, puede ser una buena candidata a la franquicia “Scream”, chispa cómica le sobra, bienvenida a “Skeletons”. Y al salir de la sala nos siguen las risas y suspiros de asombro de grandes y chicos que provocó la velada, dejándonos saber Marino qué hay que celebrar la vida en el día de los muertos.

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