Toy Boy; Chicos sin “paquete” en Netflix


A nivel artístico solo seis puntos salvan la primera temporada de la teleserie “Toy Boy” de Atresmedia transmitiéndose ahora a través de la plataforma Netflix;

⚫️ La participación de las experimentadas maestras de la interpretación histriónica; Cristina Castaño, Adelfa Goya, Elisa Matilla y María Pujalte.

⚫️ La coreografía de Fidel Buika

⚫️El vestuario de Alberto Luna.

Fuera de éstos puntos presentados, que podemos considerar “cualidades” en la producción, solo queda el “Eye Candy” la masturbación mental que puede llevar, a muchos, a hacerse la paja, por el contenido semi sexual de algunas escenas, los bailes eróticos de los estríperes  y las escenas de los chicos sin camisa.

La serie creada por César Benítez, Rocío Martínez y Juan Carlos Cueto consta de 13 capítulos que fueron dirigidos por Iñaki Mercero y Javier Quintas. Trata sobre estríperes de un club llamado “Toy Boy” donde regresa a unirse al grupo de bailarines, Hugo Beltrán González, un joven que está bajo libertad condicional, luego de cumplir 7 años de una condena de 15. Él está acusado de haber matado al esposo de su amante, crimen que no cometió y que sospecha, desde un principio, que fue víctima de un montaje para inculparlo. Con la ayuda de una joven abogada, Triana Marín, que se ofrece a ayudarlo a reabrir el caso y demostrar su inocencia, comienza su trabajo “detectivesco”. Las investigaciones los lleva a una serie de intrigas, malas intenciones y grandes equívocos. El acusado y la abogada, como por arte de magia, descubren la pasión que en ellos florece, pasión que continuamente se verá en conflicto porque son dos seres tan dispares como el agua y el aceite.

Hugo es interpretado, sin son ni ton, por un principiante llamado Jesús Mosquera y Trina es interpretado por María Pedraza, la Marina de “Élite” que está irreconocible en “Toy Boy”, por lo mal que interpreta aquí, tanto es así que si nuestro fashionista, Raúl Rivera, no lo me hubiera dicho, yo nunca lo hubiese descubierto porque es una actuación tan distante como del cielo a la tierra. Y así de mala, falsa, llena de exageraciones y mucho camp están  las actuaciones del resto de los bailarines y algunos de los personajes claves.

El argumento, que no es malo del todo, fue sobrecargado con conflictos de giros insospechados que se quedan  en la superficie por falta de coordinación en tiempo, espacio, realidad y ficción entre los libretistas.

(Cristina Castaño, Adelfa Goya, María Pujalte, Elisa Matilla)

Dentro de la trama llena de muchas lagunas y situaciones  exageradas e inverosímiles, cuatro actrices se dedican a desarrollar con profundidad sus personajes; Cristina Castaño, Adelfa Goya, Elisa Matilla y María Pujalte, cosa que no es sorpresa ya que son experimentadas maestras del histrionismo escénico con basta experiencia en el teatro, el cine y la televisión. Cristina Castaño, se roba el grueso del show con la exquisita interpretación de Macarena Medina de Solís, la amante de Hugo antes de caer preso, una fuerte, decidida, calculadora y ambiciosa empresaria sin ningún pudor moral. Adelfa Calvo, a quien recordamos por su participación en la película “El autor” y como la madre de Tokio en “La casa de papel” interpreta a Doña Benigna Rojas Romero una poderosa y matriarcal heredera de aspecto casi sublime que tiene una batalla campal contra la familia Medina por ostentar la gloria y el poder. María Pujante, la inolvidable Laura Lebrel de “Los misterios de Laura  personifica a Carmen de Andrés, una firme, astuta, ambiciosa y corrupta abogada a la cabeza de su bufete. Elisa Matilla da vida a María Teresa Rojas, una desequilibrada emocionalmente madre, desesperada por reencontrarse con su hijo, que es continuamente humillada y manipulada por su madre y su esposo que hasta por loca quieren pasarla. Matilla imprime cabalmente magistrales transiciones a su personaje, aún en las situaciones más inverosímiles que la batería de escritores le han asignado.

Fidel Buika, el aclamado bailarín y coreógrafo, responsable entre otros grandes espectáculos de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica y coreógrafo exclusivo de Nike para España, Italia y Portugal es el responsable de la coreografía de “Toy Boy”. Logró hacer maravillas con unos chicos que carecen de carisma, de gracia y algunos hasta de soltura, ahí está la grandeza de Buika, sacar algo de la nada. Los pobrecitos bailarines los retrataban más de pecho, espalda y piernas porque de “paquete”, nada.

El diseño y selección de vestuario recayó en manos del internacionalmente reconocido diseñador, Alberto Luna, uno de los pocos diseñadores que trabaja a la par con las intenciones que tiene el director con los personajes. El boceto del personaje queda impregnado por la magia y precisión del estilo y confección requeridos por Luna y realizados por la batería de modistos que lo acompañan en la producción. Así que cuando vimos los vestuarios utilizados por los personajes en las distintas situaciones sabíamos que una cuidada selección estaba detrás de ello. Qué bien vistieron, sobretodo, a las que podríamos considerar las “villanas de la historia”; Cristina Castaño y Adelfa Goya que lucieron vestimentas tan definidoras con las cualidades impregnadas a sus personajes y a la par con las situaciones donde se encontraban.

En conclusión, y para recalcar; solo la coreografía, el vestuario y 4 actuaciones salvan “Toy Boy” del total desastre. Con esta producción del 2019, Atresmedia, nos regresa a la vieja fórmula del siglo XX de que para estar en televisión solo basta ser bonito y esbelto aunque no se tenga ni una célula de talento en el cerebro. ¡Dios nos coja confesados si la televisión española vuelve a esa vertiente después de lograr con “Élite”, “Las chicas del cable”, “Vis A Vis” y “La casa de papel” demostrar e imponer grandes cambios en el medio!

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